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Carta de Carlos Moore al presidente de Cuba // Oscar Elías Bicet // Cuba en el dilema negro: ¿Agua pasada? // La savia de varios colores // ¿Dónde están los negros? // Premio Tolerancia Plus 2008 - Panegírico // Los temas de género y raza en Cuba: Tabúes para el gran público // Noticia de discriminación religiosa, por Sonia Garro. // Constitución del Movimiento cultural Afrocubano
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INTRODUCCIÓN: Las raíces del Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt está en el ideario y la voluntad de los valores cubanos que desde las décadas de 1950 y haciendo su postulado por defender lo más puro de sus valores étnicos y raciales y en su lucha constante en contra de la discriminación y la persecución que sufre por ser negro, cuestión perceptible en el decadente deterioro, tanto en la vida personal y social, esta vez busca establecerse y encauzar la inserción en la vida social en la medida en que el régimen cubano libere este contexto de su acoso histórico. El Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, (MCACK), se constituye como una institución no gubernamental de naturaleza humana y asistencial basada en el concepto martiano de que "hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro". Muchos de estos hombres negros hoy están muertos, presos o se han visto obligados a emigrar por disímiles circunstancias. El Movimiento trata de rescatar tradición de lucha en contra del racismo para el bienestar y progreso de la sociedad cubana, desarrollando un mecanismo propio para lograr un cambio sustancial y rápido en virtud de las actuales transformaciones sociales políticas y económicas que tienen lugar en el hemisferio. La lucha en contra del racismo tiene fines pacíficos, en concordancia con la libertad y la democratización en Cuba y se sustenta en los objetivos siguientes:
OBJETIVOS:
Consecuentes con estos principios inalienables los Estatutos de este Movimiento Afrocubano Juan René Betancourt, crea las bases estructurales para la lucha transformadora y socializadora de la actual realidad cubana y la creación de nuestro programa pacífico.
DE LA CONSTITUCION Y SUS FINES
2. DEL INGRESO AL MOVIMIENTO: 2.1 Es voluntario y sus iniciadores miembros llegan a vincularse por iniciativa propia. 2.2 Pertenecen al Movimiento Afrocubano tanto el grupo directivo como sus activistas. 2.3 Se requiere el compromiso de los miembros y activistas de cumplir el compromiso de los lineamientos del MCACK y a trabajar para lograr triunfos en sus programas manteniendo una actitud consecuente con los principios para lo que fue creado el movimiento. 2.4 Tener como mínimo dieciocho años cumplidos. 2.5 Se admitirán miembros de otras organizaciones políticas o gubernamentales o no.
3. DE LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA Y LAS ELECCIONES: 3.1 Se organiza con un espectro nacional e internacional, admitiendo en su seno a todo ciudadano que comparta con el fin del movimiento para lo cual se ha creado. 3.2 Trabaja en coordinación con otros programas de acción dentro del territorio cubano e interviene en defensa del individuo y su raza. 3.3 El ejecutivo del movimiento es elegido mediante voto directo y secreto cuando las condiciones así lo requieran. 3.4 Con el objetivo de viabilizar la ejecución de los lineamientos de trabajo del movimiento, los miembros permanentes crearán comisiones de trabajo que así se requiera.
4. DEL FUNCIONAMIENTO DEL MOVIMIENTO: 4.1Se propone un programa pacifista el cual se contempla en estos estatutos y documentos de carácter normativo serán aplicados por el movimiento con posterioridad. 4.2 Periódicamente se reunirán para chequear y/o elaborar los planes de trabajo y su cumplimiento es responsabilidad de los que dirigen el MOV donde se colegiarán las decisiones a tomar por mayoría de voto. 4.3 El Presidente del Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt”, tiene entre sus responsabilidades a) representar al MOV con entidades y personas dentro y fuera del país. b) Velar por el cumplimiento de los estatutos c) Convoca y dirige las reuniones y/o actividades. d) Revisa y firma todo documento que se expida a nombre del Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt”. e) El vicepresidente sustituye al Presidente en caso de ausencia de éste. f) Todo miembro y activista tiene el derecho a elegir y ser elegido para ocupar cargos dentro del MCACK. |
5. DEBERES DE LOS MIEMBROS Y ACTIVISTAS: a) Cumplir los deberes que le impone el programa y el Código de Ética del MCACK. b) Respetar y defender los derechos de toda persona tal y como estipula la Declaración Universal de los Derechos Humanos. c) La constante observancia de los principios de unidad por sobre cualquier otra diferencia que no resulte compatible en el normal desempeño de los deberes impuestos por el programa del Movimiento y los estatutos. d) Hacer publico las cuestiones que se debatan, a no ser aquellas que puedan conllevar a amenazas de la vida y ponga en peligro la misma existencia del Movimiento. e) Atender por esfuerzo propio y ayuda de los demás miembros a su formación y capacitación como hombre de provecho a la sociedad, consciente de la importancia que en lo moral, lo ético y lo racial es condición fundamental. f) Impulsar la realización practica del Programa, observar los estatutos y el Código de Ética del MCACK. g) DERECHOS DE LOSMIEMBROS: a) Exigir el cumplimiento de los acuerdos. b) Votar en las elecciones con relación a los asuntos discutidos. c) Elegir y ser elegido para cargos de dirección o como delegado a asambleas y congresos, tanto dentro como fuera del país. d) Participar en las reuniones del MCACK y discutir sin limitaciones de opinión las actividades, haciendo propuestas y defendiendo sus puntos de vista. e) Dirigirse a la Dirección del Movimiento y recibir respuesta en un plazo no mayor de 60 días hábiles. f) Participar en las reuniones y actividades con voz y voto donde se convoque y con su actuación y conducta o se acatará por mayoría de voto a la propuesta que de ella surja como (sanciones disciplinarias y otras.)
CODIGO DE ETICA:
“Yo quiero que a ley primera de la Republica, sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre” José Martí. Presidencia Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt” Dado en Ciudad de la Habana A los 7 de mayo del 2008
Acta de constitución: Siendo las 11 a m del día 7 del mes de mayo del 2008 se reunieron un grupo de valerosos hombres y mujeres para dejar constituido el Movimiento. El mismo queda constituido por: ManuelAguirreLavarrere Presidente Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt
Yolanda Lazara Vargas Vicepresidente Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt Rosario Morales La Rosa Secretario Ejecutivo Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt.
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| Los temas de género y raza en cuba: Tabúes para el gran público ©: Lic. Miriam Herrera Calvo La discriminación de género se torna cada día más férrea dentro de la mayor de las Antillas, y en tal situación la mujer, sobre todo la de raza negra, resulta muy afectada. Se trata de dos asuntos graves: la discriminación por el sexo y la discriminación racial. De tal suerte, la mujer negra queda excluida de los espacios que le corresponden por identidad propia. A principios de la toma del poder por el gobierno actual, se emitieron leyes y disposiciones que colocaban a los cubanos en una misma posición social y educacional, aunque no ocurrió de igual forma en el terreno económico. Al igual que las sociedades de negros, fueron eliminadas las condiciones que relegaban a las mujeres negras al ámbito de las labores domésticas pagadas y la prostitución. Primero, los diversos espacios educacionales abrieron sus posibilidades a las que residían en los campos y, junto a ellas, a las de las ciudades, sin que intervinieran criterios raciales. Así, las afro descendientes cubanas asumieron decididamente las actividades y corrientes que la "nueva" sociedad ponía a disposición de aquellas féminas desprovistas de beneficios y víctimas de viejas concepciones racistas. Los resultados sociales no se hicieron esperar en el orden psicológico. Para unos, se trataba de limosnas concedidas, y que de alguna manera merecían. Otros veían el asunto esperanzados, juzgándolo como un paso para lograr progresivamente niveles de igualdad. Pero en ausencia de debate público, los resultados fueron contraproducentes y paradójicos. En algún momento del pasado reciente las autoridades se vieron obligadas a buscar lo que podríamos llamar una integración por decreto, mediante la cual se buscaba integrar a mujeres, negros y jóvenes a las estructuras directivas del país. La realidad brotaba en los datos: la mujer negra es la menos integrada a la sociedad en cualquiera de sus niveles fundamentales. No sólo la sordera institucional ha impedido una auténtica integración, también los diferentes puntos de partida de una sociedad que conecta racismo y machismo con mucha fuerza. Las mujeres negras no disfrutan de las mismas posibilidades que las blancas para ser aceptadas como responsables o trabajadoras de organismos o empresas donde existan ventajas económicas o tengan que atender al público. Y ni pensar en esto último si el público es de otras latitudes. Sin embargo, la combinación de lo exótico y lo erótico ha venido a revalorizar a la mujer negra en su condición de mercancía: hoy vale unos cuantos euros. El espacio relevante de la mujer negra está en el deporte, sobre todo en aquellos deportes que potencian la resistencia y la capacidad física: ello reproduce un racismo lúdico, que afecta también la integración en la gran sociedad. Los espacios comunicativos y audiovisuales Un recorrido general es de este modo un recorrido por la marginación y la discriminación de la mujer negra. Las manifestaciones bailables consideradas cultas, como el ballet, purifican la raza desde la niñez: las niñas negras no son admitidas en escuelas de este tipo; sólo son admitidas aquellas que no delatan los rasgos negroides de sus orígenes. La marginación se expresa también en la geografía de las ciudades. Los barrios más pobres son los barrios de los negros del país, donde la insalubridad y la desesperanza compiten con la estrechez habitacional de las familias negras de Cuba. Dicho todo esto, ¿aún hay lugar para la esperanza? Noto que sí. Las negras cubanas están dando señales sólidas de su necesidad de rescatar el lugar que deben ocupar al lado de las mujeres blancas y de los hombres, intentando no señalarse, discriminatoriamente, por el color de su piel. La tarea es inmensa, porque tiene un escalón más: que la mujer negra sea vista como las blancas y alcance, junto a ellas, la igualdad con los hombres. Esto obliga a reclamos imaginativos e inteligentes: reclamos inteligentes preñados de esperanza y trabajo sostenido. Pero las mujeres negras tienen al mismo tiempo que sentir orgullo por el color de su piel, porque sin autoestima no hay auto-emancipación, que es la tarea pendiente de los hombres y mujeres negros en Cuba. La auto-valoración y revalorización de su pasado, su cultura y su legado, es el único camino auténtico para el desafío que la mujer negra tiene por delante. La religiosidad puede ayudar mucho, porque en las religiones de nuestros antepasados la mujer puede encontrar Lograr todo esto depende de nosotras mismas. Las campañas gubernamentales tienden al paternalismo y la burocratización de una labor horizontal y cultural en la que el trabajo creativo y comunitario es esencial. Esa es mi apuesta, partiendo de la ruptura pública de un tabú. |
Discriminan a mi hija por llevar puesto un brazalete religioso Yoruba
Unos tienen la piel clara, otros la tienen oscura. Los hay altos, bajos, gordos y delgados. Algunos tienen una religión, otros no tienen ninguna. Los hay inteligentes, fuertes, sanos, enfermos o menos fuertes. Pero todos los niños y las niñas son iguales de valiosos y estas diferencias no deben ser motivo para que ningún niño o niña sea discriminado. Tal es el caso de mi hija Elayne Bocourt Garro que siendo una niña es víctima de los miembros de la Presidencia Estudiantil, de la Escuela Secundaria "Jose Antonio Aguilera Maceira". "Tengo mucho miedo de los niños del colectivo. Ellos siempre están pendientes de mí; en ocasiones me han puesto zancadillas. El guía base los manda a vigilarme",me confesó Elayne. Me entrevisté con el director y los profesores de mi hija y les expliqué del valor religioso del brazalete, pero no quieren oír razones. Y eso que muchos niños y hasta algunos profesores de esa y otras escuelas, lucen sus atuendos religiosos sin problemas. Pienso que es otra maniobra para intimidarme para que deje de luchar por los derechos de los niños y las niñas.
Sonia Garro Alfonso trabaja con niños negros en la barriada marginal de Los Quemados, en Marianao, donde atiende un Centro Cultural que apoya cultural y sicologicamente a niños de familias pobres.
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La Habana, domingo 11 de enero de 2009 Premio Tolerancia Plus 2008 ¿Por qué a Elvira Cervera? El Comité de Selección del Premio Tolerancia Plus decidió otorgar el reconocimiento de este año a la actriz y pedagoga Elvira Cervera Batte destacándola, entre otros cuatro fuertes candidatos, para una distinción y un oficio que no parecen tener muchos aspirantes ni practicantes entre cubanos, y que merecen ser simbolizados con toda la fuerza que exigen las urgencias de la cultura y la convivencia cubana. El cantautor Pedro Luis Ferrer; la académica cubana residente en los Estados Unidos María Cristina Herrera; el luchador pro derechos civiles Oscar Elías Biscet y el ex Obispo de Santiago de Cuba Pedro Meurice fueron exactas propuestas que acompañaron a Elvira Cervera en el análisis, que cada vez tendrá que ser más riguroso, de a quién distinguir con este Premio. Algunas de estas propuestas pasan automáticamente, y por razones técnicas, a ser consideradas para la edición 2009 de Tolerancia Plus junto a las que se propongan este año. De modo que Elvira Cervera, al lado del bien reconocido líder cívivo-religioso cubano Dagoberto Valdés prestigia la lista, corta pero distinguida, de quienes merecen ser laureados por una batalla que la nación, la sociedad y la cultura cubana han olvidado por demasiado tiempo: la tolerancia. ¿Y Por qué a Elvira Cervera? Porque ella ilustra, como pocos, que hay tesoros humanos que están aquí, en Cuba, aunque pasen inadvertidos para el ruido de bisuterías perecederas con que se ha venido adornando por demasiado tiempo nuestro archipiélago. Las sociedades premian la inventiva, las excelencias tecnológicas, las luchas por la libertad y la paz, la virtuosidad estética y, también, la vanidad de los hombres. Rara vez premian, si lo hacen, uno de esos valores-cimiento sin el cual aquellas reducen su impacto social y cultural. Y es mirando la vida y lucha de esta mujer sencilla cómo puede medirse el peso que la tolerancia tiene en el resto de los ámbitos humanos, donde hombres y mujeres despliegan sus dones y capacidades. ¿Cuántas gentes gozan de la inventiva, de las excelencias tecnológicas, de la libertad, de la paz y del virtuosismo estético, sufriendo, además, la vanidad premiada de muchos hombres? Muy pocas gozan de aquellas; muchos, sufrimos esta. Y eso precisamente porque la tolerancia no ha logrado desparramarse lo suficiente por el mundo, y casi nada por Cuba. Miren a Elvira Cervera y lean su libro de testimonio El arte para mí fue un reto, excelente porque es vivo, y se entenderán las razones por las que el Premio Tolerancia Plus viene literalmente en su busca. Desde 1938, con solo 15 años, esta bella mujer, —nacida hace hoy solamente siete días, pero en el vigésimo tercer año del siglo XX—, está montada, quizá sin saberlo, sobre el fundamento de la tolerancia: el respeto por el otro en la diferencia. Desde Progreso Cubano, la emisora que más tarde se convirtió en Radio Progreso, hasta la CMQ; desde RHC Cadena Azul, pasando por el proyecto teatral Grupo Escénico Libre GEL —un primer intento de teatro negro en Cuba en los años 50— hasta llegar al ICRT; desde La Mil Diez, la emisora del Partido Comunista de antes de 1959 hasta la UNEAC; desde la princesa africana de Doña Giomar, una obra teatral que debemos a la creatividad del ya fallecido y excelente historiador cubano Moreno Fraginals, hasta Los mambises; desde un Bolero para Eduardo —telenovela cubana— hasta la novela radial de Los Precios Fijos de la CMQ, dentro de todo esto, entre otros recorridos, la pregunta existencial de Elvira Cervera ha sido siempre: ¿por qué yo negra, igual entre iguales, no soy realmente igual a mis iguales en la vida y en el arte? Una pregunta existencial que, sin embargo, tuvo siempre una respuesta universal. |
Para Elvira Cervera el negro y la negra, el objeto de sus incansables combates, debían y podían representar y ser representados en el arte universal. Ese es el mensaje que la cultura cubana nunca ha asimilado y que, no obstante sus resistencias, está en la base de la posibilidad de Cuba como país. Los que han sido preteridos se han dejado interpelar por quienes rechazan, pero lo contrario no ha sido cierto. Y es por eso que la escena cultural cubana, y de paso toda Cuba, se ha perdido la vigorosa pedagogía de Elvira Cervera: seamos los unos y los otros a un mismo tiempo en una nación de “cubanos tan claros que parecen blancos y tan oscuros que parecen negros”. Y acabo de citarla. Sí. Vigorosa pedagogía. Hay una lucha literal de Elvira Cervera, —en su vida hay pocas metáforas si juzgamos por su propio testimonio—, detrás del telón de la escena, en los pasillos de todas las emisoras radiales de algún alcance en este país, en la UNEAC, en el ICRT, en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, en todas las instancias donde la cultura visual y representativa que debía abrirse con naturalidad a los otros, los negros, se cerraban con obstinación a la simple evidencia de que sin la otra parte Cuba no es. Por eso estas tristes constataciones de la Cervera: “El arte para mí fue un reto”, dice en algún lugar, “pero jugué y perdí”. “El medio y yo nunca nos quisimos”, continúa diciéndonos en ese mismo lugar. Sin embargo, quienes lograron verla en escena, batallando con esas actuaciones que bien temprano, —1950—, hicieron el elogio la revista de crítica Prometeo, o detrás del telón, quizá desconozcan una faceta increiblemente vital para Elvira: la enseñanza. Maestra desde los 19 años y doctorada en pedagogía más tarde por la Universidad de La Habana, Cervera Batte enderezó en el aula eso que ella llamó, en algún momento de tristeza, el “camino equivocado, camino equivocado”, del arte. Estamos hablando de una fecha tan lejana hoy como 1942 en la que la Cervera empieza a dedicarse a los niños. Maestra rural en Batabanó, maestra en el municipio Regla de la capital cubana, en la dirección de Programación Infantil en el ICRT, responsable de Teatro Infantil,ella realiza una tarea que de seguro muchos actores de hoy y de Cuba, aquí o allá, deben estar agradeciendo. Si para Elvira Cervera estas dos zonas de la actividad humana fueron duras, ella no debe dudar nunca que la combinación de ambas fue una elección prodigiosa. Mostrar la vida en la escena, y enseñar la vida en las aulas, desde la primera edad, es un símbolo imitable de autenticidad tanto en el arte como en la sociedad, que echamos de menos hoy cuando la imagen mediática prepara y condiciona tantas conductas sociales. Fue el racismo el que nos privó de gustar y vivir, a través de Elvira, los efectos enriquecedores que pueden aportar aquellos que, como ella, optan a un mismo tiempo por enseñar a vivir, y a vivir en el arte la vida que nos enseñan. A pesar de aquel “morena habías de ser” ese comentario despectivo que escuchó desde su más temprana infancia y con el que ha vivido hasta hoy —eso pensamos— Elvira Cervera persevera dentro del medio artístico a propósito del racismo, autoproclamándose “luchadora unipersonal” de esa causa que quiere que actores y actrices negros sean reconocidos, pero no en función de su negrismo sino de su capacidad histriónica para representar papeles universales. Una demanda situada en la dirección exacta si es que se quiere lograr la plena integración racial en nuestro país. Y hoy parece cierto que un negro presidente en la vida real necesita ser precedido por la imagen construida de un negro presidente en el arte. No solo esto, desde luego. Teatro en Sepia es el proyecto teatral de Elvira Cervera que parecía dibujar un camino prometedor por esa vía necesaria pero que no fue visto, ni siquiera en la pretendida claridad de un proyecto social concebido para todos. Aguantar con altivez, entereza y determinación en un país donde el negro luchaba (como diría nuestro cuentero mayor Onelio Jorge Cardoso) con dos strikes y nadie en base, exige un plus de tolerancia que reprima la rabia y reconduzca la existencia con la nobleza con la que esta bella mujer ha sabido vivir, a pesar de todo. “Rechazo la paz, mantengo mis aspiraciones”, un verso de profunda carga ética escrito por Elvira Cervera en una de las páginas finales de su movido testimonio, refleja con fuerza la fuerza de una luchadora que sabe que bregar por la autoemancipación y el reconocimiento de los preteridos es uno de los mejores aportes que desde la tolerancia se pueden hacer para vencer la paz impuesta por los dominadores. Al entregarle hoy el Premio Tolerancia Plus, sus animadores rechazan también la paz para mantener, y compartir con ella, las mismas aspiraciones. Gracias Elvira por enseñarnos. Y esperamos seguir aprendiendo de usted cuando podamos leer sus Cartas sin respuestas. Comité de Selección Premio Tolerancia Plus |
Carta Abierta al Presidente de Cuba Salvador, Bahía, 17 de Diciembre de 2008 Su Excelencia General de Ejército Raúl Castro Rúz Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y del Caribe Costa de Sauípe Bahía BRASIL Señor presidente: Si me dirijo a ustéd por medio de esta Carta Abierta, es porque esa es la única forma que tengo de llegar directamente a ustéd, y también porque quiero que mis conciudadanos y todos aquellos que en el mundo se interesan por los problemas vitales de nuestra época, se enteren de lo que aquí le expongo. Tanto ustéd, descendiente de europeos nacidos en España, como yo, descendiente de africanos nacidos en el Caribe, somos Cubanos, pero ese hecho no nos confiere ningún privilégio específico como humanos, sino el derecho de tener una voz en los destinos del país en que nacimos. Uso ese derecho sin apología. Sé que un mundo de divergéncias separa nuestras respectivas concepciones sobre la vida, las relaciones sociales, la manera de conducir los destinos de nuestro país y, en fin, la interpretación de aquellas realidades que impactan de manera negativa la vida cotidiana de los cubanos. Pero, ustéd como mandatario de nuestro país, y yo como ciudadano de ese mismo país, tenemos en común el hecho que, sean cuales sean nuestras divergéncias, compartimos la responsabilidad de transformar nuestro presente social, así como la responsabilidad de diseñar nuestro futuro colectivo como nación. De la acción o inacción de cada cubano, sea cual sea su rango social, genero, raza, orientación sexual, o convicción política, dependerá el porvenir de todos. Siempre apoyé y respeté la soberanía nacional, y por eso siempre me opuse a cualquier medida, sea el embargo económico o las amenazas contra el território nacional, que pudieran colocar la independéncia de Cuba en peligro o lesionar los intereses de su población. Pero también, y por las mismas razones, siempre abogué por el derecho inalienable del pueblo de Cuba, o de cualquier otro pueblo, a dirigir su própio destino mediante instituciones representativas y con dirigentes que elige en comícios libres y verdaderamente democráticos; es decir, en elecciones donde estén en pleito diferentes ideas representadas por movimientos y partidos organizados, independientes, con plataformas políticas y propuestas sociales realmente diferentes. Estimo que solo así puede un pueblo ejercer su derecho a optar por lo que mejor le convenga. Por lo tanto, soy enemigo de cualquier dictadura o sistema totalitário, sea de la llamada derecha o de la denominada izquierda, y no comparto la opinión de que la democrácia sea un lujo reservado a los burgueses. No voy a andar con rodeos para manifestarle mi sólida convicción de que el racismo, fenómeno que impera en nuestro país y que cada vez cobra nuevos espacios en la vida política, económica y cultural de la nación, es el mayor, más grave y más tenaz problema que confronta la sociedad cubana. Si dejamos a un lado los discursos grandilocuentes, pero vacíos, y las declaraciones contundentes, pero engañadoras, sobre la supuesta liquidación del racismo y la discriminación racial en Cuba, aparecerá ante nuestros ojos un mundo concreto de desigualdades e iniquidades socio-raciales, conformado por siglos y siglos de opresión racial y de odio contra la raza negra. Ese fué el mundo que concretamente heredó la Revolución que llegó al poder en 1959, pero que los dirigentes de esta última se mostraron incapaces de interpretar correctamente, por ser hombres y mujeres procedentes, como lo eran, de las clases medias blancas que siempre dominaron el país y monopolizaron su dirección política y económica. La hegemonía blanca, con su concomitante racismo, es una realidad histórica que el gobierno revolucionario, lejos de destruir, contribuyó a solidificar y extender cuando declaró la inexisténcia del racismo, el fin de la discriminación racial y el advenimiento de una sociedad de "democracia posracial" socialista. Eso significa que tanto los dirigentes de la Revolución, que tantas transformaciones sociales benéficas trajo para nuestro país, como el pueblo que le dió su apoyo al proceso revolucionario, eran rehenes del mismo pasado brutal nacido del vientre de la esclavitud racial que impusieron los europeos en estas tierras americanas. De ese vientre monstruoso surgió una sociedad racista, y, por lo tanto, Cuba es hoy un país que habla con dos voces totalmente distintas, una blanca y otra negra, aunque de vez en cuando, ellas se hayan fundido, fugazmente, en momentos específicos de nuestra historia común. Señor presidente, Es un hecho consabido que Cuba socialista fué el único país en el mundo que proclamó, públicamente, que había eliminado el racismo y la discriminación racial, y enpoderado a la población negra. Consecuentemente, el gobierno revolucionario reprimió, persiguió y forzó al exilio a todos aquellos negros, intelectuales o trabajadores, que sostuvieron lo contrario. Para ellos, fueron reservados los campos de trabajo forzado, las cárceles, el manicómio o el exilio. A ellos se les tildo de "racistas al revés", de "racistas negros", de "contrarrevolucionarios", de "agentes del imperialismo", y, hasta de "instrumentos de la CIA". Grandes pensadores negros, como el Dr. Juan René Betancourt Bencomo, o el profesor Walterio Carbonell, pagaron un precio muy alto por haberse alzado contra la doctrina racial que fué erigida en política de Estado durante cinco décadas y que consistió en negar la existéncia de la opresión racial y el racismo en Cuba bajo la Revolución. Es por esa razón, que hoy los ojos del mundo se vuelven cada vez mas para nuestra supuesta "democracia posracial", buscando saber por qué el régimen revolucionario destruyó a aquellos que se negaron a convivir con esa Grán Mentira. Cuba es un país donde una revolución radical logró derrumbar los viejos privilegios de una oligarquía republicana corrupta y sumisa ante el extranjero, pero donde hasta el día de hoy la población de raza negra, mayoritária en el país, está confinada a jugar un papel subalterno. Las honrosas excepciones negras que ascienden a la cúpula del poder, lo hacen únicamente con el beneplácito de la elite dominante, predominantemente de orígen europea, y confirman así la realidad dominante basada en la subalternidad de la raza negra en Cuba, después de medio siglo de revolución socialista. Esa es la realidad y negarlo seria persistir en la Grán Mentira. El racismo es la última frontera del odio entre humanos, precisamente porque raza es la mas profunda y duradera línea divisória que determina quienes tienen acceso privilegiado y protegido a los recursos de la sociedad, y a quienes se les vedan las oportunidades de usufructo de esos mismos recursos. El racismo es una estructura de distribución diferenciada, racialmente selectiva, de los recursos de la sociedad y del planeta, que se perpetúa por medio del monopolio del poder político. Por lo tanto, se trata de un modus operandi permanente, y no de un mero reflejo de las simpatías y antipatías que surgen del juego interpersonal, o de una aberración. El racismo es una estructura de poder total, que funciona maravillosamente bién para garantizar la permanéncia del dominio de una raza específica, en detrimento de otras. La mayoría de los dirigentes cubanos revolucionarios y marxistas son blancos, en un país donde la mayoría de la población es negra. ¿Cual seria la razón para eso? ¿Y por qué razón el racismo persiste, y se expande constantemente, abarcando cada vez más espacios de la sociedad cubana, e impregnando las estructuras mentales individuales y colectivas en Cuba? El poder es blanco en Cuba, y la discriminación racial contra los negros cubanos cobra cada vez más fuerza, únicamente por causa del racismo. El racismo se refuerza constantemente, no solamente en Cuba sino en todos los países, precisamente por la misma razón − porque funciona positivamente para aquellos que, en función de su raza, se benefician del acceso racialmente selectivo a los recursos de la sociedad. Si no fuera así, el racismo se hubiera desvanecido hace miles de años, como se han desvanecido tantas realidades surgidas de la imaginación creativa del ser humano. Señor presidente, El objetivo de esta carta es contribuir al debate que se está desarrollando en nuestro país, sobre el rumbo que habrá de tomar la nación en un momento crucial de su existencia; momento en que deberá enfrentar los retos del nuevo milenio, con políticas nuevas y verdaderamente innovadoras que resuelvan los problemas que aquejan nuestra sociedad. Con ese propósito, quiero proponerle un conjunto de medidas mínimas, que me parecen necesarias para comenzar el proceso que nos lleve, ulteriormente, a todos los cubanos antirracistas y nacionalistas, a desafiar y superar la herencia del pasado. Ese pasado se manifiesta hoy en las desigualdades raciales que debilitan la unidad nacional, particularmente en momentos en que Cuba tiene la posibilidad, por primera vez en cincuenta años, de resolver de manera pacífica su diferendo con los Estados Unidos. Pero sería hipócrita e inmoral, pedir el cese del embargo/bloqueo que los Estados Unidos injustamente impusieron a Cuba, sin que los dirigentes de Cuba se comprometieran, también, a levantar el embargo/bloqueo que, desde el inicio de la Revolución, el régimen revolucionario le impuso a la población mayoritária del país. Ambos embargos/bloqueos deben ser levantados, simultáneamente, sin precondiciones de ninguno de los dos lados. Y, por medio de esta carta, quiero contribuir a que nuestro país, actualmente bajo su control, encuentre la mejor manera de lograr ese objetivo en medio de un consenso que se afinca en la unidad nacional. Concretamente, sugiero, como un primer paso, que su gobierno tome, sin mayor tardanza, las medidas siguientes:
Señor presidente, Personalmente, estoy convencido de que ustéd tiene conciencia de la gravedad del momento y del escaso márgen de maniobra que tendría cualquier dirigente en su posición. Sin embargo, a su haber milítan ciertas circunstáncias favorables que deben ser aprovechadas, si el objetivo es salvar las conquistas sociales que el pueblo de Cuba logró obtener por medio de la Revolución de 1959. Considero como algo benéfico, para ustéd y para Cuba, precisamente, el hecho de que no sea ustéd un líder carismático tradicional, lo cual le permite ser, en contraparte, un dirigente realista y pragmático, capaz de reconocer el peligro cuando lo viere. Estoy convencido que los numerosos dispositivos de Inteligencia que ustéd tiene a su mando, y la grán cantidad de institútos de investigación social que el régimen revolucionario ha creado a lo largo de las décadas, precisamente para analizar la realidad social y tomar el pulso de la población, le han proporcionado suficientes datos sociológicos, empíricos y abstractos, como para llegar a la conclusión de que algo nuevo está aconteciendo en la conciencia colectiva de la población negra mayoritária, y que ese "algo" no podrá ser satisfecho sino con un enpoderamiento efectivo, a partir de formas de organización legítimamente populares y surgidas desde abajo. Llegó el momento de cambiar, drásticamente, la situación de la población negra en Cuba, en el plazo más breve que se pueda, atendiendo la urgéncia que sienten aquellos que nunca tuvieron el poder, y la magnitud gigantesca de los problemas que ellos confrontan. Cambios profundos hay que hacer ahora, sin más pretextos o estratégias de dilación, para modificar de manera radical, abarcadora y permanente, el panorama socio-racial de la sociedad cubana. No hay tiempo que perder, porque cada minuto de dilación es una puerta abierta a situaciones imprevistas y difíciles de ser controladas una vez que se prodúzcan. Seria peligroso continuar a pensar que "a los negros no les interesa el poder", y seguir postergando aquellas medidas sin las cuales no puede acontecer el enpoderamiento verdadero de la población que es mayoría en Cuba. Es por eso, que en sus manos está, actualmente, la posibilidad de efectuar una ruptura completa con el pasado, y hacer lo que ningún dirigente que le haya precedido se atrevió a hacer: obrar a favor del enpoderamiento efectivo de aquellos que desde hace más de trescientos años viven en un estado permanente de Período Especial. Le he hablado en mi nombre, y solo en mi nombre. Sin embargo, se que las opiniones emitidas en esta carta tienen eco en aquellas que crecientemente están siendo formuladas en el país. Y yo se que ustéd lo sabe. Con deferentes saludos nacionalistas. Carlos Moore Etnólogo y Profesor de Relaciones Internacionales |
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