PLAN DE TRABAJO

FADIRAC acciona en su trabajo de apoyo a la isla a través de siete aspectos que hemos nombrado "Capítulos", estos son:

1- Historia.
2- Sociedad y legalidad.
3- Economía.
4- Poder y visibilidad.
5- Mujer y familia.
6- Trabajo rural y urbano.
7- Cultura.

Cada capítulo de Fadirac investiga a través de los miembros de la Isla cuáles, cuántos y cómo son los elementos que los afrodescendientes cubanos tienen para desarrollar enfrentándose cotidianamente a la segregación y la desigualdad, para poder diseñar en conjunto la plataforma de trabajo que nos permita llevar a la otra orilla todo el apoyo que se necesite.

El ejercicio de trabajo se realizará en función del desarrollo cognitivo y material, que lleve al afrodescendiente cubano al empoderamiento de las nuevas tecnologías, la información y la ejecución posmoderna en la lucha contra la marginación, la desigualdad y la integración racial en el mundo actual.

Nuestro trabajo tiene como objetivo primordial apoyar a los líderes cubanos que luchan por entronizar entre los afrodescendientes orgullo racial y decisión de luchar para lograr el cambio personal y los de su etnia dentro de una sociedad en vías de transición.

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La Habana, 21 de diciembre de 2008

La Cátedra Gustavo E. Urrutia del CIR da a conocer su nuevo proyecto: Salón  de Negros y Negras Ilustres de Cuba.

El Salón pretende reconocer, en fotos o pinturas y semblanzas breves, la labor que aquellos negros y negras destacables han hecho por Cuba desde nuestros viejos tiempos memoriales, hasta hoy e incluido el mañana. Desde que Cuba alboreó en su temprana época criolla conoció de la labor ilustre que muchos cubanos de origen africano hicieron para colocar las piedras de la cultura y de la nación. En todos los campos: economía, arte, ciencia, política, historia, retaguardia doméstica, periodismo, religión y cultura en general, ellos han estado allí para describir un itinerario fundacional y creativo que ha forjado Cuba, en lo que ha podido ser.

La invisibilidad de estos aportes ha sido, no obstante, la realidad. Con las debidas excepciones, que forman parte de las evidencias que no pueden negarse y de la sutileza de la dominación,  negros y negras están ausentes de la historia, del panteón, de los libros y de las galerías. El CIR sabe algunas de las razones, imagina otras y cree intuir algunas más. Sin embargo, para el CIR se trata de reconstruir una historia en imágenes sin el vicio heredado de la ruptura, la discontinuidad, la exclusión y la proyección hegemónica del dolor. Lo que se parece más a esa rabia que no nos interesa.  

Por eso el Salón ofrecerá la foto y las semblanzas de los otros ilustres, los reconocidos y los no reconocidos, incluyendo a todos: independientemente de qué lado estuvieran o de qué lado están, e independientemente de lo que las pautas culturas hegemónicas consideren como ilustrable. En el Salón de Negros y Negras Ilustres de Cuba estarán, compartiendo la apreciación y el recuerdo histórico y estético, tanto la mirada de una lavandera famosa de la época colonial, de una amamantadora de los ilustres reconocidos, o la del mejor músico o poeta de la época. En este proyecto dos cosas son importantes. Primero, es el Salón de los otros cubanos ilustres. Para el CIR, la historia de Cuba es solo una, pero con una mitad invisibilizada. Y, segundo, asumimos esa historia como una continuidad en la que todos los aportes valen: los del pasado y los del presente. Los de ellos y los de nosotros. Quizá el ser preterido por la historia nos obliga a una mirada comprehensiva de la herencia y de la diferencia.

Esperamos su contribución. Usted puede ayudarnos con una imagen, una semblanza, una pintura, una foto, o simplemente una pista.  Febrero es la fecha para la apertura del Salón de Negros y Negras Ilustres de Cuba en la Galería de Consenso. En marzo, haremos la apertura del  Salón, permanentemente, en la barriada de Cambute, en La Ciudad de La Habana.

Juan A. Madrazo Luna

Coordinador Nacional 

 

Carta de Carlos Moore al presidente de Cuba // Oscar Elías Bicet // Cuba en el dilema negro: ¿Agua pasada? // La savia de varios colores // ¿Dónde están los negros? // Premio Tolerancia Plus 2008 - Panegírico // Los temas de género y raza en Cuba: Tabúes para el gran público // Noticia de discriminación religiosa, por Sonia Garro. // Constitución del Movimiento cultural Afrocubano

MOVIMIENTO CULTURAL AFROCUBANO

          JUAN RENE BETANCOURT

INTRODUCCIÓN:

Las raíces del Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt está en el ideario y la voluntad de los valores cubanos que desde las décadas de 1950 y haciendo su postulado por defender lo más puro de sus valores étnicos y raciales y en su lucha constante en contra de la discriminación y la persecución que sufre por ser negro, cuestión perceptible en el decadente deterioro, tanto en la vida personal y social, esta vez busca establecerse y encauzar la inserción en la vida social en la medida en que el régimen cubano libere este contexto de  su acoso histórico.

El Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt, (MCACK), se constituye como una institución no gubernamental de naturaleza humana  y asistencial basada en el concepto martiano de que "hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro".

Muchos de estos hombres negros hoy están muertos, presos o se han visto obligados a emigrar por disímiles circunstancias. El  Movimiento trata de rescatar tradición de lucha en contra del racismo para el bienestar y progreso de la sociedad cubana, desarrollando un mecanismo propio para lograr un cambio sustancial y rápido en virtud de las actuales transformaciones sociales políticas y económicas que tienen lugar en el hemisferio.

La lucha en contra del racismo tiene fines pacíficos, en concordancia con la libertad y la democratización  en Cuba y se sustenta en los objetivos siguientes:

 

OBJETIVOS:

  • Es un movimiento sin fines de lucro, ni color ni político.
  • Transformar las ideas conceptuales en la sociedad, de modo  que se respeten y desarrollen los valores  étnicos, religiosos, libertad, democracia y oportunidades para todos y no para una parte de ella.
  • Lograr hacer comprender a la población cubana el concepto de libertad: liberación económica, moral, cultural, racial y religiosa.
  • Rescatar las tradiciones culturales y artísticas de los afrocubanos e insertar el carácter de la no discriminación racial, que lleve a encaminar el análisis y discusión de todos sin que medie prejuicios para los descendientes afrocubanos.
  • Rescatar poetas y escritores afrocubanos por cuanto se desconoce buena parte de ellos incluyendo los narradores que sin  estar vinculados a ninguna entidad gubernamental, son además poseedores de textos y/o vivencias que deben ser del conocimiento público.
  • Intercambiar y vincular a este movimiento en el ámbito  internacional por estar unido a una misma raza y no dejarlos a la marginalidad.
  • Anteponemos a los individuos, sus necesidades y sus derechos a cualquier otra abstracción de la mente humana por lo que debe ser tratado y respetado por la comunidad, siendo fuente inagotable de creación autóctona y soberana, inviolable, inalienable sin distinción de raza.
  • Llamar la atención ante las autoridades gubernamentales para que fundamente su democracia en un estado de derecho en donde sean respetados todos sus derechos ciudadano, sobre todo basarlos a los más intrínsicos del individuo, el derecho a la vida, al pensamiento, a la expresión, a la alineación al movimiento, a la no  discriminación racial.
  • El Estado Cubano debe tener un carácter descentralizador, a la vez garantizar las libertades y derechos según la Constitución de la Republica, regulando lo necesario para promover el bienestar, el progreso y la equidad social.

    Consecuentes con estos principios inalienables los Estatutos de este Movimiento Afrocubano Juan René Betancourt, crea las bases estructurales para la lucha transformadora y socializadora de la actual realidad cubana y la creación de nuestro programa pacífico.

 

DE LA CONSTITUCION Y SUS FINES

    • El Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt” MCACK, se  constituye como una organización pacifica sin fines políticos y se declara con derecho a tener espacio legal participando con los mismos derechos y deberes.
    • Se inspira en el ejemplo de su líder cubano Juan René Betancourt.
    • Su programa se fundamenta en el reconocimiento a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la creación de una sociedad  democrática que centre  el respeto a los derechos étnicos y religiosos.
    • El estilo de trabajo de este movimiento gozará de un carácter pacifista y democrático.

2. DEL INGRESO AL MOVIMIENTO:

2.1 Es voluntario y sus iniciadores miembros llegan a vincularse por iniciativa propia.

2.2  Pertenecen al Movimiento Afrocubano tanto el grupo directivo como sus activistas.

2.3  Se requiere el compromiso de los miembros y activistas de cumplir el compromiso de los lineamientos del MCACK y a trabajar para lograr triunfos en sus programas manteniendo una actitud consecuente con los principios para lo que fue creado el movimiento.

2.4 Tener como mínimo dieciocho años  cumplidos.

2.5 Se admitirán miembros de otras organizaciones políticas o gubernamentales o no.

 

3. DE LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA Y LAS ELECCIONES:

3.1 Se organiza con un espectro nacional e internacional, admitiendo en su seno a todo ciudadano que comparta con el fin del movimiento para lo cual se  ha creado.

3.2 Trabaja en coordinación con otros programas de acción dentro del territorio cubano e interviene en defensa del individuo y su raza.

3.3 El ejecutivo del movimiento es elegido mediante voto directo y secreto cuando las condiciones así lo requieran.

3.4 Con el objetivo de viabilizar la ejecución de los lineamientos de trabajo del movimiento, los miembros permanentes crearán comisiones de trabajo que así se requiera.

 

4. DEL FUNCIONAMIENTO DEL MOVIMIENTO:

4.1Se propone un programa pacifista el cual se contempla en estos estatutos y documentos de carácter normativo serán aplicados por el movimiento con posterioridad.

4.2 Periódicamente se reunirán para chequear y/o elaborar los planes de trabajo y su cumplimiento es  responsabilidad de los que dirigen el MOV donde se colegiarán las decisiones a tomar por mayoría de voto.

4.3 El Presidente del Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt”, tiene entre sus responsabilidades

a) representar al MOV con entidades y personas dentro y fuera del país.

b) Velar por el cumplimiento de los estatutos

c) Convoca y dirige las reuniones y/o actividades.

d)  Revisa y firma todo documento que se expida a nombre del Movimiento Cultural Afrocubano “Juan René Betancourt”.

 e) El vicepresidente sustituye al Presidente en caso de ausencia de éste.

f) Todo miembro y activista tiene el derecho a elegir y ser elegido para ocupar cargos dentro del MCACK.

 

5. DEBERES DE LOS MIEMBROS Y ACTIVISTAS:

a) Cumplir los deberes que le impone el programa y el Código de Ética del MCACK.

b) Respetar y defender los derechos de toda persona tal y como estipula la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

c) La constante observancia de los principios de unidad por sobre cualquier otra diferencia que no resulte compatible en el normal desempeño de los deberes impuestos por el programa del Movimiento y los estatutos.

d) Hacer publico las cuestiones que se debatan, a no ser aquellas que puedan conllevar a amenazas de la vida y ponga en peligro la misma existencia del Movimiento.

e) Atender por esfuerzo propio y ayuda de los demás miembros a su formación y capacitación como hombre de provecho a la sociedad, consciente de la importancia que en lo moral, lo ético y lo racial es condición fundamental.

f) Impulsar la realización practica del Programa, observar los estatutos  y el Código de Ética  del MCACK.

g) DERECHOS DE LOSMIEMBROS:

a) Exigir el cumplimiento de los acuerdos.

b) Votar en las elecciones con relación a los asuntos discutidos.

c) Elegir y ser elegido para cargos de dirección o como delegado a asambleas y congresos, tanto dentro como fuera del país.

d) Participar en las reuniones del MCACK y discutir sin limitaciones de opinión las actividades, haciendo propuestas y defendiendo sus puntos de vista.

e) Dirigirse a la Dirección del Movimiento y recibir respuesta en un plazo no mayor de 60 días hábiles.

f) Participar en las reuniones y actividades  con voz y voto donde se convoque y con su actuación y conducta o se acatará por mayoría de voto a la propuesta que de ella surja como (sanciones disciplinarias y otras.)

MOVIMIENTO CULTURAL AFROCUBANO

JUAN RENE BETANCOURT

CODIGO DE ETICA:

    • Cumplir en todo momento con los estatutos y las bases del programa.
    • Respetar y proteger la dignidad humana de todo ciudadano.
    • Observar los principios de modestia, honestidad y sencillez en correspondencia con los valores que el Movimiento defiende.
    • Observar y defender el principio de unidad por sobre cualquier diferencia no compatible con el normal desarrollo de los deberes comunes impuestos por el MCACK .
    • Ningún miembro o activista podrá lesionar, ni de palabra ni físicamente la dignidad personal de cualquier individuo.
    • Los miembros y activistas no están facultados  a cometer actos con fines lucrativos, el privilegio o malversación, así como cabildear con fines de influencia, ni entrará en trato o actos corruptos que pongan en tela de juicio la imagen del Movimiento y la dignidad humana de sus afiliados.
    • Ser miembro del MCACK conlleva a combatir todo acto ilícito y al sostenimiento y cumplimiento estricto de los estatutos.
    • Toda diferencia de carácter personal o colectivo será ventilado en el seno de la Dirección del Movimiento y ello debe ser de conocimiento exclusivo de los miembros que lo dirigen.
    • Los asuntos de carácter confidencial prevalecerán, a menos que el cumplimiento del deber o determinadas circunstancias que conlleven amenazas o haga peligrar la misma existencia del Movimiento exija lo contrario.
    • Ningún miembro podrá mantener relaciones de carácter político  que implique compromiso u  obligación que conlleva a la dejación de sus obligaciones como miembro del MCACK. Ello será considerado como alta traición a sus principios.
    • Ningún miembro o activista hará declaraciones publicas a nombre del Movimiento sin antes estar debidamente autorizado para hacerlo.
    • Ningún miembro  o activista podrá cometer acto alguno que lleve al descrédito de la Patria y a los valores de libertad, altruismo y dignidad que heredamos de los padres fundadores de la nación cubana.
    • En las relaciones públicas, personales o colectivas, los miembros o activistas observarán los principios básicos de respeto, equidad y tolerancia que corresponden a la diversidad de opinión y a la verdadera democracia.
    • Los miembros o activistas que sepan que se ha cometido violación con el presente Código, está en la obligación de comunicarlo a la dirección del Movimiento por escrito o verbal, y siempre señalando nombre y apellidos del infractor. Y estar dispuesto a enfrentar cualquier querella con éste en posterior análisis.
    • La violación del presente Código será motivo suficiente para la sanción o expulsión del miembro o activista que la haya cometido.

Yo quiero que a ley primera de la Republica, sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre

                                                            José Martí.

Presidencia Movimiento Cultural Afrocubano

“Juan René Betancourt”

Dado en Ciudad de la Habana

A los  7  de  mayo del 2008

 

Acta de constitución:

Siendo las 11 a m del día 7 del mes de mayo del 2008 se reunieron  un grupo de valerosos hombres y mujeres para dejar constituido el Movimiento.

El mismo queda constituido por:

ManuelAguirreLavarrere

Presidente  Movimiento Cultural Afrocubano

Juan René Betancourt

 

Yolanda Lazara Vargas

Vicepresidente

Movimiento Cultural  Afrocubano

Juan René Betancourt

Rosario Morales La Rosa

Secretario Ejecutivo

Movimiento Cultural Afrocubano

Juan René Betancourt.

 

Arriba

Los temas de género y raza en cuba: Tabúes para el gran público
©: Lic. Miriam Herrera Calvo

La discriminación de género se torna cada día más férrea dentro de la mayor de las Antillas, y en tal situación la mujer, sobre todo la de raza negra, resulta muy afectada. Se trata de dos asuntos graves: la discriminación por el sexo y la discriminación racial. De tal suerte, la mujer negra queda excluida de los espacios que le corresponden por identidad propia.

A principios de la toma del poder por el gobierno actual, se emitieron leyes y disposiciones que colocaban a los cubanos en una misma posición social y educacional, aunque no ocurrió de igual forma en el terreno económico. Al igual que las sociedades de negros, fueron eliminadas las condiciones que relegaban a las mujeres negras al ámbito de las labores domésticas pagadas y la prostitución.

Primero, los diversos espacios educacionales abrieron sus posibilidades a las que residían en los campos y, junto a ellas, a las de las ciudades, sin que intervinieran criterios raciales. Así, las afro descendientes cubanas asumieron decididamente las actividades y corrientes que la "nueva" sociedad ponía a disposición de aquellas féminas desprovistas de beneficios y víctimas de viejas concepciones racistas.

Los resultados sociales no se hicieron esperar en el orden psicológico. Para unos, se trataba de limosnas concedidas, y que de alguna manera merecían. Otros veían el asunto esperanzados, juzgándolo como un paso para lograr progresivamente niveles de igualdad. Pero en ausencia de debate público, los resultados fueron contraproducentes y paradójicos.

En algún momento del pasado reciente las autoridades se vieron obligadas a buscar lo que podríamos llamar una integración por decreto, mediante la cual se buscaba integrar a mujeres, negros y jóvenes a las estructuras directivas del país. La realidad brotaba en los datos: la mujer negra es la menos integrada a la sociedad en cualquiera de sus niveles fundamentales.

No sólo la sordera institucional ha impedido una auténtica integración, también los diferentes puntos de partida de una sociedad que conecta racismo y machismo con mucha fuerza.

Las mujeres negras no disfrutan de las mismas posibilidades que las blancas para ser aceptadas como responsables o trabajadoras de organismos o empresas donde existan ventajas económicas o tengan que atender al público. Y ni pensar en esto último si el público es de otras latitudes. Sin embargo, la combinación de lo exótico y lo erótico ha venido a revalorizar a la mujer negra en su condición de mercancía: hoy vale unos cuantos euros.

El espacio relevante de la mujer negra está en el deporte, sobre todo en aquellos deportes que potencian la resistencia y la capacidad física: ello reproduce un racismo lúdico, que afecta también la integración en la gran sociedad. Los espacios comunicativos y audiovisuales
tienen una alta vocación para el escándalo racista: no hay casi papeles protagónicos
para la mujer negra y, cuando ésta ocupa dichos espacios, lo hace como marginada, prostituta y patito feo; aquí, contrariamente al ideal afro norteamericano, black is not beautiful. Las bellezas faciales de la mujer negra sólo son vistas en sus moldes caucásicos.

Un recorrido general es de este modo un recorrido por la marginación y la discriminación de la mujer negra. Las manifestaciones bailables consideradas cultas, como el ballet, purifican la raza desde la niñez: las niñas negras no son admitidas en escuelas de este tipo; sólo son admitidas aquellas que no delatan los rasgos negroides de sus orígenes. La marginación se expresa también en la geografía de las ciudades. Los barrios más pobres son los barrios de los negros del país, donde la insalubridad y la desesperanza compiten con la estrechez habitacional de las familias negras de Cuba.

Dicho todo esto, ¿aún hay lugar para la esperanza? Noto que sí. Las negras cubanas están dando señales sólidas de su necesidad de rescatar el lugar que deben ocupar al lado de las mujeres blancas y de los hombres, intentando no señalarse, discriminatoriamente, por el color de su piel. La tarea es inmensa, porque tiene un escalón más: que la mujer negra sea vista como las blancas y alcance, junto a ellas, la igualdad con los hombres. Esto obliga a reclamos imaginativos e inteligentes: reclamos inteligentes preñados de esperanza y trabajo sostenido.

Pero las mujeres negras tienen al mismo tiempo que sentir orgullo por el color de su piel, porque sin autoestima no hay auto-emancipación, que es la tarea pendiente de los hombres y mujeres negros en Cuba. La auto-valoración y revalorización de su pasado, su cultura y su legado, es el único camino auténtico para el desafío que la mujer negra tiene por delante. La religiosidad puede ayudar mucho, porque en las religiones de nuestros antepasados la mujer puede encontrar
un valor y una capacidad que no otorgaban las religiones monoteístas: un papel más allá de la procreación.

Lograr todo esto depende de nosotras mismas. Las campañas gubernamentales tienden al paternalismo y la burocratización de una labor horizontal y cultural en la que el trabajo creativo y comunitario es esencial. Esa es mi apuesta, partiendo de la ruptura pública de un tabú.

Discriminan a mi hija por llevar puesto un brazalete religioso Yoruba
Por Sonia Garro Alfonso / Ilustración de Luis Felipe Rojas Rosabal (Galería)

 

Unos tienen la piel clara, otros la tienen oscura. Los hay altos, bajos, gordos y delgados. Algunos tienen una religión, otros no tienen ninguna.

Los hay inteligentes, fuertes, sanos, enfermos o menos fuertes. Pero todos los niños y las niñas son iguales de valiosos y estas diferencias no deben ser motivo para que ningún niño o niña sea discriminado.

Tal es el caso de mi hija Elayne Bocourt Garro que siendo una niña es víctima de los miembros de la Presidencia Estudiantil, de la Escuela Secundaria "Jose Antonio Aguilera Maceira".
Estos niños, incitados por la Dirección de la escuela, le arrancaron su atuendo de la creencia religiosa que profesa.

"Tengo mucho miedo de los niños del colectivo. Ellos siempre están pendientes de mí; en ocasiones me han puesto zancadillas. El guía base los manda a vigilarme",me confesó Elayne. Me entrevisté con el director y los profesores de mi hija y les expliqué del valor religioso del brazalete, pero no quieren oír razones. Y eso que muchos niños y hasta algunos profesores de esa y otras escuelas, lucen sus atuendos religiosos sin problemas.

Pienso que es otra maniobra para intimidarme para que deje de luchar por los derechos de los niños y las niñas.

 

Sonia Garro Alfonso trabaja con niños negros en la barriada marginal de Los Quemados, en Marianao, donde atiende un Centro Cultural que apoya cultural y sicologicamente a niños de familias pobres.

 

 

 

Ceremonia de Entrega 

 

En la tarde de ayer domingo se realizó la ceremonia del Premio Tolerancia Plus otorgado en el 2008 a la ex actriz y pedagoga Elvira Cervera Batte.

Debido al estado de salud de la premiada, la ceremonia tuvo que ser modificada. Cuatro integrantes del Comité de Selección acudieron a su casa para efectuar la entrega del Premio y de la cantidad en metálico correspondiente. Algunos parientes y la persona que lleva más de 15 años acompañándola, a quien el Comité de Selección también reconoce con este Premio por su entrega incondicional a la distinguida luchadora por la integración racial y la tolerancia cultural en los medios artísticos, recogieron en su nombre el galardón.

Acudieron a la entrega Olga Peña, de Límite Humano; Georbis Ferrer, del Comité Ciudadanos por la Integración Racial; Norberto Mesa, de la Cofradía de la Negritud y Maras Michelle, del Grupo Mediático Consenso. Todos en representación de las nueve instituciones que auspician este Premio.  

Más tarde, y en la sede del CIR, se reunieron un grupo de personas para culminar la ceremonia que cierra el ciclo 2008 del Premio tolerancia Plus. En el mes de febrero se dará a conocer la convocatoria 2009, que en esta ocasión incluirá el Concurso Tolerancia Plus.  

Mara Michelle

Subdirectora del Grupo Mediático Consenso

Vocera de Tolerancia Plus

La Habana, domingo 11 de enero de 2009

Premio Tolerancia Plus 2008 

¿Por qué a Elvira Cervera?

El Comité de Selección del Premio Tolerancia Plus decidió otorgar el reconocimiento de este año a la actriz y pedagoga Elvira Cervera Batte destacándola, entre otros cuatro fuertes candidatos, para una distinción y un oficio que no parecen tener muchos aspirantes ni practicantes entre cubanos, y que merecen ser simbolizados con toda la fuerza que exigen las urgencias de la cultura y la convivencia cubana.

El cantautor Pedro Luis Ferrer;  la académica cubana residente en los Estados Unidos María Cristina Herrera;  el luchador pro derechos civiles Oscar Elías Biscet y el ex Obispo de Santiago de Cuba Pedro Meurice fueron exactas propuestas que acompañaron a Elvira Cervera en el análisis, que cada vez tendrá que ser más riguroso, de a quién distinguir con este Premio.  Algunas de estas propuestas pasan automáticamente, y por razones técnicas, a ser consideradas para la edición 2009 de Tolerancia Plus junto a las que se propongan este año.

De modo que Elvira Cervera, al lado del bien reconocido líder cívivo-religioso cubano Dagoberto Valdés prestigia la lista, corta pero distinguida, de quienes merecen ser laureados por una batalla que la nación, la sociedad y la cultura cubana han olvidado por demasiado tiempo: la tolerancia. 

¿Y Por qué a Elvira Cervera? Porque ella ilustra, como pocos, que hay tesoros humanos que están aquí, en Cuba, aunque pasen inadvertidos para el ruido de bisuterías perecederas con que se ha venido adornando por demasiado tiempo nuestro archipiélago.

Las sociedades premian la inventiva, las excelencias tecnológicas, las luchas por la libertad y la paz, la virtuosidad estética y, también, la vanidad de los hombres. Rara vez premian, si lo hacen, uno de esos valores-cimiento sin el cual aquellas reducen su impacto social y cultural. Y es mirando la vida y lucha de esta mujer sencilla cómo puede medirse el peso que la tolerancia tiene en el resto de los ámbitos humanos, donde hombres y mujeres despliegan sus dones y capacidades. ¿Cuántas gentes gozan de la inventiva, de las excelencias tecnológicas, de la libertad, de la paz y del virtuosismo estético, sufriendo, además, la vanidad premiada de muchos hombres? Muy pocas gozan de aquellas; muchos, sufrimos esta. Y eso precisamente porque la tolerancia no ha logrado desparramarse lo suficiente por el mundo, y casi nada por Cuba.  

Miren a Elvira Cervera y lean su libro de testimonio El arte para mí fue un reto, excelente porque es vivo, y se entenderán las razones por las que el Premio Tolerancia Plus viene literalmente en su busca. Desde 1938, con solo 15 años,  esta bella mujer, —nacida hace hoy solamente siete días, pero en el vigésimo tercer año del siglo XX—, está montada, quizá sin saberlo, sobre el fundamento de la tolerancia: el respeto por el otro en la diferencia.

Desde Progreso Cubano, la emisora que más tarde se convirtió en Radio Progreso, hasta la CMQ; desde RHC Cadena Azul, pasando por el proyecto teatral Grupo Escénico Libre GEL  —un primer intento de teatro negro en Cuba en los años 50—  hasta llegar al ICRT; desde La Mil Diez, la emisora del Partido Comunista de antes de 1959 hasta la UNEAC; desde la princesa africana de Doña Giomar, una obra teatral que debemos a la creatividad del ya fallecido y excelente historiador cubano Moreno Fraginals, hasta Los mambises; desde un Bolero para Eduardo —telenovela cubana— hasta  la novela radial de Los Precios Fijos de la CMQ, dentro de todo esto, entre otros recorridos, la pregunta existencial de Elvira Cervera ha sido siempre: ¿por qué yo negra, igual entre iguales, no soy realmente igual a mis iguales en la vida y en el arte? Una pregunta existencial que, sin embargo, tuvo siempre una respuesta universal.

Continuación

 

 

Para Elvira Cervera el negro y la negra, el objeto de sus incansables combates, debían y podían representar y ser representados en el arte universal. Ese es el mensaje que la cultura cubana nunca ha asimilado y que, no obstante sus resistencias, está en la base de la posibilidad de Cuba como país. Los que han sido preteridos se han dejado interpelar por quienes rechazan, pero lo contrario no ha sido cierto. Y es por eso que la escena cultural cubana, y de paso toda Cuba, se ha perdido la vigorosa pedagogía de Elvira Cervera: seamos los unos y los otros a un mismo tiempo en una nación de “cubanos tan claros que parecen blancos y tan oscuros que parecen negros”. Y acabo de citarla.

Sí. Vigorosa pedagogía. Hay una lucha literal de Elvira Cervera, —en su vida hay pocas metáforas si juzgamos por su propio testimonio—,  detrás del telón de la escena, en los pasillos  de todas las emisoras radiales de algún alcance en este país, en la UNEAC, en el ICRT, en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, en todas las instancias donde la cultura visual y representativa que debía abrirse con naturalidad a los otros, los negros, se cerraban con obstinación a la simple evidencia de que sin la otra parte Cuba no es.

Por eso estas tristes constataciones de la Cervera: “El arte para mí fue un reto”, dice en algún lugar, “pero jugué y perdí”. “El medio y yo nunca nos quisimos”, continúa diciéndonos en ese mismo lugar.

Sin embargo, quienes lograron verla en escena, batallando con esas actuaciones que bien temprano, —1950—, hicieron el elogio la revista de crítica Prometeo, o detrás del telón, quizá desconozcan una faceta  increiblemente vital para Elvira: la enseñanza. Maestra desde los 19 años y doctorada en pedagogía más tarde por la Universidad de La Habana, Cervera Batte enderezó en el aula eso que ella llamó, en algún momento de tristeza, el  “camino equivocado, camino equivocado”, del arte. Estamos hablando de una fecha tan lejana hoy como 1942 en la que la Cervera empieza a dedicarse a los niños. Maestra rural en Batabanó, maestra en el municipio Regla de la capital cubana, en la dirección de Programación Infantil en el ICRT, responsable de Teatro Infantil,ella realiza una tarea que de seguro muchos actores de hoy y de Cuba, aquí o allá, deben estar agradeciendo. 

Si para Elvira Cervera estas dos zonas de la actividad humana fueron duras, ella no debe dudar nunca que la combinación de ambas fue una elección prodigiosa.  Mostrar la vida en la escena, y enseñar la vida en las aulas, desde la primera edad, es un símbolo imitable de autenticidad tanto en el arte como en la sociedad, que echamos de menos hoy cuando la imagen mediática prepara y condiciona tantas conductas sociales. Fue el racismo el que nos privó de gustar y vivir, a través de Elvira, los efectos enriquecedores que pueden aportar aquellos que, como ella, optan a un mismo tiempo por enseñar a vivir, y a vivir en el arte la vida que nos enseñan.

A pesar de aquel “morena habías de ser” ese comentario despectivo que escuchó desde su más temprana infancia y con el que ha vivido hasta hoy —eso pensamos— Elvira Cervera persevera dentro del medio artístico a propósito del racismo, autoproclamándose “luchadora unipersonal” de esa causa que quiere que actores y actrices negros sean reconocidos, pero no en función de su negrismo sino de su capacidad histriónica para representar papeles universales.  Una demanda situada en la dirección exacta si es que se quiere lograr la plena integración racial en nuestro país. Y hoy parece cierto que un negro presidente en la vida real necesita ser precedido por la imagen construida de un negro presidente en el arte. No solo esto, desde luego.

Teatro en Sepia es el proyecto teatral de Elvira Cervera que parecía dibujar un camino prometedor por esa vía necesaria pero que no fue visto, ni siquiera en la pretendida claridad de un proyecto social concebido para todos.  Aguantar con altivez, entereza y determinación en un país donde el negro luchaba (como diría nuestro cuentero mayor Onelio Jorge Cardoso) con dos strikes y nadie en base, exige un plus de tolerancia que reprima la rabia y reconduzca la existencia con la nobleza con la que esta bella mujer ha sabido vivir, a pesar de todo.

“Rechazo la paz, mantengo mis aspiraciones”, un verso de profunda carga ética escrito por Elvira Cervera en una de las páginas finales de su movido testimonio, refleja con fuerza la fuerza de una luchadora que sabe que bregar por la autoemancipación y el reconocimiento de los preteridos es uno de los mejores aportes que desde la tolerancia se pueden hacer para vencer la paz impuesta por los dominadores.

Al entregarle hoy el Premio Tolerancia Plus, sus animadores rechazan también la paz para mantener, y compartir con ella, las mismas aspiraciones.  Gracias Elvira por enseñarnos.  Y esperamos seguir aprendiendo de usted cuando podamos leer sus Cartas sin respuestas.

Comité de Selección Premio Tolerancia Plus

Carta Abierta al Presidente de Cuba

Salvador, Bahía, 17 de Diciembre de 2008

Su Excelencia General de Ejército Raúl Castro Rúz

Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y del Caribe

Costa de Sauípe

Bahía

BRASIL

Señor presidente:

Si me dirijo a ustéd por medio de esta Carta Abierta, es porque esa es la única forma que tengo de llegar directamente a ustéd, y también porque quiero que mis conciudadanos y todos aquellos  que en el mundo se interesan por los problemas vitales de nuestra época, se enteren de lo que aquí le expongo.

Tanto ustéd, descendiente de europeos nacidos en España, como yo, descendiente de africanos nacidos en el Caribe, somos Cubanos, pero ese hecho no nos confiere ningún privilégio específico como humanos, sino el derecho de tener una voz en los destinos del país en que nacimos.  Uso ese derecho sin apología.

Sé que un mundo de divergéncias separa nuestras respectivas concepciones sobre  la vida, las relaciones sociales, la manera de conducir los destinos de nuestro país y, en fin, la interpretación de aquellas realidades que impactan de manera negativa la vida cotidiana de los cubanos. Pero, ustéd como mandatario de nuestro país, y yo como ciudadano de ese mismo país, tenemos en común el hecho que, sean cuales sean nuestras divergéncias, compartimos la responsabilidad de transformar nuestro presente social, así como la responsabilidad de diseñar nuestro futuro colectivo como nación. De la acción o inacción de cada cubano, sea cual sea su rango social, genero, raza, orientación sexual, o convicción política, dependerá el porvenir de todos.

Siempre apoyé y respeté la soberanía nacional, y por eso siempre me opuse a cualquier medida, sea el embargo económico o las amenazas contra el território nacional, que pudieran colocar la independéncia de Cuba en peligro o lesionar los intereses de su población. Pero también, y por las mismas razones, siempre abogué por el derecho inalienable del pueblo de Cuba, o de cualquier otro pueblo, a dirigir su própio destino mediante instituciones representativas y con dirigentes que elige en comícios libres y verdaderamente democráticos; es decir, en elecciones donde estén en pleito diferentes ideas representadas por movimientos y partidos organizados, independientes, con plataformas políticas y propuestas sociales realmente diferentes. Estimo que solo así puede un pueblo ejercer su derecho a optar por lo que mejor le convenga.  Por lo tanto, soy enemigo de cualquier dictadura o sistema totalitário, sea de la llamada derecha o de la denominada izquierda, y no comparto la opinión de que la democrácia sea un lujo reservado a los burgueses.

No voy a andar con rodeos para manifestarle mi sólida convicción de que el racismo, fenómeno que impera en nuestro país y que cada vez cobra nuevos espacios en la vida política, económica y  cultural de la nación,  es el mayor, más grave y más tenaz problema que confronta la sociedad cubana.

Si dejamos a un lado los discursos grandilocuentes, pero vacíos, y las declaraciones contundentes, pero engañadoras, sobre la supuesta liquidación del racismo y la discriminación racial en Cuba, aparecerá ante nuestros ojos un mundo concreto de desigualdades e iniquidades socio-raciales, conformado por siglos y siglos de opresión racial y de odio contra la raza negra. Ese fué el mundo que concretamente heredó la Revolución que llegó al poder en 1959, pero que los dirigentes de esta última se mostraron incapaces de interpretar correctamente, por ser hombres y mujeres procedentes, como lo eran, de las clases medias blancas que siempre dominaron el país y monopolizaron su dirección política y económica.

La hegemonía blanca, con su concomitante racismo, es una realidad histórica que el gobierno revolucionario, lejos de destruir, contribuyó a solidificar y extender cuando declaró la inexisténcia del racismo, el fin de la discriminación racial y el advenimiento de una sociedad de "democracia posracial"  socialista.  Eso significa que tanto los dirigentes de la Revolución, que tantas transformaciones sociales benéficas trajo para nuestro país, como el pueblo que le dió su apoyo al proceso revolucionario, eran  rehenes del mismo pasado brutal nacido del vientre de la esclavitud racial que impusieron los europeos en estas tierras americanas. De ese vientre monstruoso surgió una sociedad racista, y, por lo tanto, Cuba es hoy un país que habla con dos voces totalmente distintas, una blanca y otra negra, aunque de vez en cuando, ellas se hayan fundido, fugazmente, en momentos específicos de nuestra historia común.

Señor presidente, 

Es un hecho consabido que Cuba socialista fué el único país en el mundo que proclamó, públicamente, que había eliminado el racismo y la discriminación racial, y enpoderado a la población negra. Consecuentemente, el gobierno revolucionario reprimió, persiguió y forzó al exilio a todos aquellos negros, intelectuales o trabajadores, que sostuvieron lo contrario. Para ellos,  fueron reservados los campos de trabajo forzado, las cárceles, el manicómio o el exilio. A ellos se les tildo de "racistas al revés", de "racistas negros",  de "contrarrevolucionarios", de  "agentes del imperialismo", y, hasta de  "instrumentos de la CIA".

Grandes pensadores negros, como el Dr. Juan René Betancourt  Bencomo, o el profesor Walterio Carbonell, pagaron un precio muy alto por haberse alzado contra la doctrina racial que fué erigida en política de Estado durante cinco décadas  y que consistió en negar la existéncia de la opresión racial y el racismo en Cuba bajo la Revolución. Es por esa razón, que hoy los ojos del mundo se vuelven cada vez mas para nuestra supuesta "democracia posracial", buscando  saber por qué el régimen revolucionario destruyó a aquellos que se negaron a convivir con esa Grán Mentira.  

Cuba es un país donde una revolución radical logró derrumbar los viejos privilegios de una oligarquía republicana corrupta y sumisa ante el extranjero, pero donde hasta el día de hoy la población de raza negra, mayoritária en el país, está confinada a jugar un papel subalterno. Las  honrosas excepciones negras que ascienden a la cúpula del poder, lo hacen únicamente con el beneplácito de la elite dominante, predominantemente de orígen europea, y  confirman así la realidad dominante basada en la subalternidad de la raza negra en Cuba, después de medio siglo de revolución socialista.  Esa es la realidad y negarlo seria persistir en la Grán Mentira. 

El racismo es la última frontera del odio entre humanos, precisamente porque raza es la  mas profunda y duradera línea divisória que determina quienes tienen acceso privilegiado y protegido a los recursos de la sociedad, y a quienes se les vedan las oportunidades de usufructo de esos mismos recursos.  El racismo es una estructura de distribución diferenciada, racialmente selectiva, de los recursos de la sociedad y del planeta, que se perpetúa por medio del monopolio del poder político. Por lo tanto, se trata de un modus operandi permanente, y  no de un mero reflejo de las simpatías y antipatías  que surgen del juego interpersonal, o de una aberración. El racismo es una estructura de poder total, que funciona maravillosamente bién para garantizar la permanéncia del dominio de una raza específica, en detrimento de otras.

La mayoría de los dirigentes cubanos revolucionarios y marxistas son blancos, en un país donde la mayoría de la población es negra. ¿Cual seria la razón para eso?  ¿Y por qué razón el racismo persiste, y se expande constantemente, abarcando cada vez más espacios de la sociedad cubana, e impregnando las estructuras mentales individuales y colectivas en Cuba?

El poder es blanco en Cuba, y la discriminación racial contra los negros cubanos cobra cada vez más fuerza, únicamente por causa del racismo.  El racismo se refuerza constantemente, no solamente en Cuba sino en todos los países, precisamente por la misma razón − porque funciona positivamente para aquellos que, en función de su raza,  se benefician  del acceso racialmente selectivo a los recursos de la sociedad. Si no fuera así, el racismo se hubiera desvanecido hace miles de años, como se han desvanecido tantas realidades surgidas de la imaginación creativa del ser humano.

Señor presidente,

El objetivo de esta carta es contribuir al debate que se está desarrollando en nuestro país, sobre el rumbo que habrá de tomar la nación en un momento crucial de su existencia; momento en que deberá enfrentar los retos del nuevo milenio, con políticas nuevas y verdaderamente innovadoras que resuelvan los problemas que aquejan nuestra sociedad. Con ese propósito, quiero proponerle un conjunto de medidas mínimas, que me parecen necesarias para comenzar el proceso que nos lleve, ulteriormente, a todos los cubanos antirracistas y nacionalistas, a  desafiar y superar la herencia del pasado. Ese pasado se manifiesta hoy en  las  desigualdades raciales que debilitan  la unidad nacional, particularmente en momentos en que Cuba tiene la posibilidad, por primera vez en cincuenta años, de resolver de manera pacífica su diferendo con  los Estados Unidos.

Pero sería hipócrita e inmoral, pedir el cese del embargo/bloqueo que los Estados Unidos injustamente impusieron a Cuba, sin que los dirigentes de Cuba se comprometieran, también, a levantar el embargo/bloqueo que, desde el inicio de la Revolución,  el régimen revolucionario le impuso a la población mayoritária del país. Ambos embargos/bloqueos deben ser levantados, simultáneamente, sin precondiciones de ninguno de los dos  lados. Y, por medio de esta carta, quiero contribuir a que nuestro país, actualmente bajo su control,  encuentre la mejor manera de lograr ese objetivo en medio de un consenso que se afinca en la unidad nacional.

Concretamente, sugiero, como un primer paso, que su gobierno tome,  sin mayor tardanza, las medidas siguientes: 

  • Establecimiento de un estado social de derecho como precondición del ejercicio democrático de la ciudadanía cubana;  proscripción de todas las prácticas discriminatórias, sean de naturaleza política, de género, de raza, de orientación sexual o de confesión religiosa; liberación de todos los presos políticos en Cuba y de los presos de conciencia.
  • Derogación de la prohibición que se proclamó judicialmente contra las "Sociedades de Color", instituciones históricas que forman parte del património cultural de los negros cubanos y que son indispensables como esferas diferenciadas de organización de la raza negra en Cuba; restauración del derecho de existéncia y de organización de esas  Sociedades, conforme a la existéncia en Cuba de organizaciones del mismo tipo a favor de otras etnias (tales como, las organizaciones de cubanos de origen chino, vasco, gallego, hebreo, árabe); autorización de cualquier organización  propiamente negra (cultural, social, deportiva, estudiantil, política o artística) cuya finalidad sea la lucha contra el racismo y la discriminación racial.
  • Rehabilitación de todas las figuras históricas y de los pensadores negros proscriptos y/o silenciados a lo largo de la historia de Cuba, antes y después de la Revolución, así como la publicación de las obras de militantes negros que abogaron por el cese del racismo y la discriminación racial (Rafael  Serra, Evaristo Estenoz, Pedro Ivonnet, Ramón Vasconcelos, Gustavo Urrútia, Juan René Betancourt Bencomo, Walterio Carbonell….).
  • Condena oficial del genocidio perpetrado por el Estado cubano en 1912 contra la población negra, hecho que hasta hoy el Estado no ha reconocido de manera oficial; rehabilitación del programa político del Partido Independiente de Color (PIC) y de sus lideres históricos (Evaristo Estenoz, Pedro Ivonnet y otros), en aras del restablecimiento de la memória histórica nacional.
  • Autorización para la creación de un organismo nacional autónomo de negros Cubanos, en la forma de una Fundación Nacional para Fomento del desarrollo económico de la Población Negra (FUNAFEN), para atender los graves problemas socioeconómicos que confronta la población negra y con atribuciones para obtener fondos de carácter nacional e internacional para mejorar las condiciones de vivienda  en los barrios más pobres, crear nuevos programas específicos para la capacitación profesional de jóvenes afro-cubanos(as), que los  prepare para las demandas de la economía nacional y global.
  • Adopción por parte del Estado de nuevas medidas con relación a las remesas que sus ciudadanos reciben del exterior (y estimadas en 1.5 billones de dólares por año, de los cuales menos de 15% llegan a manos de la población negra); adopción de una carga impositiva sobre esas remesas que debiera establecerse al 10 % en lugar del 20 % actual; el 50 % de este último impuesto recogido por el gobierno deberá ser adjudicado automáticamente a la FUNACEN, atendiendo al hecho de que las remesas del exterior favorecen el incremento vertiginoso de las desigualdades raciales en Cuba.
  • Autorización para la convocación, por organizaciones autónomas dentro de Cuba, y sin interferéncia de los órganos del poder,  de un Congreso Nacional sobre el Racismo y la Discriminación Racial;  autorización para que intelectuales e militantes Afro-cubanos independientes, residentes en Cuba, puedan participar en una Mesa Redonda de Nacionalistas Cubanos del interior y de la Diáspora, con la finalidad de discutir estratégias de combate del racismo en Cuba.
  • Autorización para la creación de un Observatório Nacional para monitorear la situación racial en Cuba y obrar a favor de la eliminación de las prácticas racialmente discriminatórias de toda índole, tanto en el domínio público como en el campo privado.   
  • Adopción de medidas y políticas concretas que dignifiquen y hagan respetar el fenotipo asociado a la raza negra y que es objeto en Cuba de denigración y ridiculización, especialmente en el caso de la mujer negra; proyección positiva del fenotipo del  afrocubano en todos los medios masivos de comunicación, manifestaciones culturales y formas de representación artísticas, con el fin de contrarrestar el escarnio racista reservado masivamente a los rasgos raciales asociados con la población de herencia africana (naríz, labios, color, cabello crespo, morfología…).
  • Criminalización formal del racismo y de la discriminación racial en todas las esferas de la vida nacional sin derecho a fianza, conforme ya se ha hecho en Brasil (Ley Cao); propuesta a la Asamblea Nacional de nuevas legislaciones  específicamente designadas para castigar cualquier tipo de manifestación de discriminación o humillación racial en la esfera pública o privada.   
  • Reconocimiento pleno de la mujer negra cubana, como protagonista extraordinario de la dignidad nacional, pero que ha sufrido y sigue sufriendo doblemente la discriminación;  lanzamiento de una campaña nacional en pro de la revalorización del fenotipo específico de la mujer Afro-cubana;  autorización para la creación de una Organización de Mujeres Afro-cubanas, totalmente independiente de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y con capacidad para buscar financiamiento externo.
  • Reconocimiento de la existéncia de mayorías orgánicas en el país, atendiendo principalmente a los parámetros de sexo y raza, que deberán reflejarse, equitativamente, en todos los órganos de decisión política, económica y cultural, considerando que se estima que mas del 60% de la población cubana actual es de orígen africano; establecimiento de un mecanismo de representatividad progresiva que garantice la preséncia efectiva de la población Afro-cubana a todos los niveles y en todas las instáncias del país, y que,  para comenzar, deberá alcanzar en los próximos cinco años  el 35% de las posiciones claves del Partido, el Gobierno, el Parlamento, las Organizaciones de Masas, la dirección de las Fuérzas Armadas y del Ministerio del Interior,  los médios masivos de difusión (en especial el cine y la televisión), la indústria turística, y  las empresas mixtas creadas con capital extranjero.
  • Reconocimiento oficial y respeto efectivo de las religiones Afro-cubanas, en pié de igualdad con las demás religiones en Cuba, mediante la instauración de un mecanismo  de diálogo permanente  de la dirección política del país con dichas religiones, como se ha hecho con las religiones cristianas, confiriéndoles así el lugar que legítimamente les corresponde, lo cual impulsaría el proceso de consolidación de la identidad nacional y cultural; cese inmediato de todas las prácticas oficiales o extraoficiales, que resulten en la comodificación, folclorización y explotación para fines turísticos, de las religiones de orígen africano, adoptándose medidas penales adecuadas que impidan su discriminación, como corresponde a un estado laico.
  • Imposición por ley, en todos los niveles del sistema educativo, de la enseñanza de la História de África y de los pueblos de orígen africano en las Américas, como ya lo hizo Brasil (Ley 10639/03); publicación de las obras de referéncia mundial que elucidan la história de África, en todos sus aspectos, y de aquellas obras que elucidan la historia del própio racismo; desarrollo de los estudios e investigaciones sobre la problemática Afro-cubana, en la historia y en la sociedad, a fin de fortalecer la identidad nacional y levantar la auto-estima de la persona negra; creación de cátedras de Estúdios Superiores Afro-cubanos, en las universidades, y de Centros de Estúdios Étnico-raciales Extramuros, en todo el país. 
  • Implementación de políticas públicas de acción afirmativa, como una estratégia global capaz de conducir a una equiparación socioeconómica de aquellos ciudadanos que por causa de su orígen racial, sufren desventajas históricamente construidas, como consecuencia de ser descendientes de las poblaciones africanas que fueron esclavizadas en Cuba; dichas políticas serían una forma concreta de reparación moral a la población negra.
  • Realización de un censo nacional, basado en parámetros científicos modernos, que pueda servir  como base para evaluar la extensión de las disparidades sociales que, de manera desproporcionada, afectan  a la población Afro-cubana, y atendiendo al hecho de que los resultados de los censos realizados en los últimos cincuenta años merecen total desconfianza.

Señor presidente,

Personalmente, estoy convencido de que ustéd tiene conciencia de la gravedad del momento y del escaso márgen de maniobra que tendría cualquier dirigente en su posición. Sin embargo, a su haber milítan ciertas circunstáncias favorables que deben ser aprovechadas, si el objetivo es salvar las conquistas sociales que el pueblo de Cuba logró obtener por medio de la Revolución de 1959. Considero  como algo benéfico, para ustéd y para Cuba, precisamente, el hecho de que no sea ustéd un líder carismático tradicional, lo cual le permite ser, en contraparte, un dirigente realista y pragmático, capaz de reconocer el peligro cuando lo viere.

Estoy convencido que los numerosos dispositivos de Inteligencia que ustéd tiene a su mando, y la grán cantidad de institútos de investigación social que el régimen revolucionario ha creado a lo largo de las décadas, precisamente para analizar la realidad social y tomar el pulso de la población, le han proporcionado suficientes datos sociológicos, empíricos y abstractos, como para llegar a la conclusión de que algo nuevo está aconteciendo en la conciencia colectiva de la población negra mayoritária, y que ese "algo" no podrá ser satisfecho sino con un enpoderamiento efectivo, a partir de formas de organización legítimamente populares y surgidas desde abajo.

Llegó el momento de cambiar, drásticamente, la situación de la población negra en Cuba, en el plazo más breve que se pueda, atendiendo la urgéncia que sienten aquellos que nunca tuvieron el poder, y la magnitud gigantesca de los problemas que ellos confrontan. Cambios profundos hay que hacer ahora, sin más pretextos o estratégias de dilación, para modificar de manera radical, abarcadora y permanente,  el panorama socio-racial de la sociedad cubana. No hay tiempo que perder, porque cada minuto de dilación es una puerta abierta a situaciones imprevistas y difíciles de ser controladas una vez que se prodúzcan.

Seria peligroso continuar a pensar que "a los negros no les interesa el poder", y seguir postergando aquellas medidas sin las cuales no puede acontecer el enpoderamiento verdadero de la población que es mayoría en Cuba. Es por eso, que en sus manos está, actualmente, la posibilidad de efectuar una ruptura completa con el pasado, y hacer lo que ningún dirigente que le haya precedido se atrevió a hacer: obrar a favor del enpoderamiento efectivo de aquellos que desde hace más de trescientos años viven en un estado permanente de Período Especial.

 Le he hablado en mi nombre, y solo en mi nombre. Sin embargo, se que las opiniones emitidas en esta carta tienen eco en aquellas que crecientemente están siendo formuladas en el país. Y yo se que ustéd lo sabe.

Con deferentes saludos nacionalistas.

Carlos Moore

Etnólogo y Profesor de Relaciones Internacionales

Biografia de un Mulato Cubano, un Hijo de la Revolucion. 

El Dr. Oscar Elías BiscetGonzález, en un joven negro de 41 años, Médico de profesión. Nacio cuando ya Fidel Castro estaba en el poder, por lo que puede decirse que es un hijo de la Revolucion, es el hombre nuevo que quiso Che Guevara, pero nada de lo que le enseñaron en las escuela le intereso. Para formar su moral, y para poder concreter sus metodos de lucha y como es un defensor de los derechos humanos, de la vida y la lucha no-violenta., se convirtio en seguidor de las doctrinas de Martin Luther King . 


El joven mulatto, está casado con la Sra. Elsa Morejón Hernández y tiene dos hijos. 

El 6 de diciembre de 2002 el Dr Biscet, presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos, fue detenido junto con otros 16 disidentes tras su intento de reunirse en una casa en La Habana para tratar la cuestión de los derechos humanos. Esta reunión formaba parte de una iniciativa del Dr. Biscet para diseñar un proyecto popular para la promoción de los derechos humanos denominado Club de Amigos de los Derechos Humanos ya que es un gran estudioso de los legados de Martin Luter King y cree en el triunfo a traves de la lucha no violenta. 
Cuando la policía les impidió entrar en la casa, Oscar Biscet y otras personas, se sentaron en la calle en protesta y corearon consignas como «vivan los derechos humanos» y «libertad para los presos políticos». Fueron detenidos y trasladados a la Décima Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en La Habana. Biscet resultó herido durante la detención; además, padece una infección en las encías y no ha recibido el tratamiento médico necesario por lo que esta perdiendo toda la dentadura. 

El Dr. Biscet ya había sido detenido más de una veintena de veces. El 3 de noviembre de 1999, fue condenado a tres años de condena, acusado de ultraje a los símbolos de la patria, desorden público e instigación a delinquir, por poner la bandera cubana con el triangulo invertido como hacian los mambises en la gesta libertadora. 

Durante su encarcelamiento Amnistía Internacional lo consideró preso de conciencia. El 31 de octubre de 2002 fue puesto en libertad, tras haber permanecido dos años en una prisión de máxima seguridad en la provincia de Holguín . 

Desde el 16 de diciembre se encontraba recluido en la prisión de Combinado del Este. El 11 de abril 2003 fue condenado a 25 años de prisión que está cumpliendo en la cárcel Kilo 5½ en la provincia de Pinar del Río, a 147 kilómetros al oeste de La Habana donde reside su familia.

Cuba en el dilema negro: ¿agua pasada?

©: Luis Felipe Rojas Rosabal

 

La readaptación de los clásicos, que los principales teóricos del liberalismo en este siglo han hecho, ha traído para el pensador contemporáneo una crisis de largo alcance. Y aclaro, cuando digo crisis, me refiero al estrado de efusión intelectual, donde es mejor entrar en la polémica productiva y no en el estatismo ramplón y chato, que no ofrece fruto alguno a ninguna parte de la polémica.

Desde los últimos cinco años, la nación cubana en su conjunto ha visto desfilar las modas académicas de analizar el entramado social desde la perspectiva de género, atendiendo a la Filosofía, el arco popular y cotidiano, Música, Literatura y otras vertientes que acercan al más curioso por el caso cubano a un fresco nada desdeñable.

Pero si bien estos acercamientos han producido una fotografía más o menos veraz de este problemático asunto, también hay que decir que no siempre ha sido feliz el método de acercamiento. La literatura ha llevado las de ganar (cosa que no sucede asiduamente), ya que revistas como La Gaceta de Cuba, UNION, y varias antologías literarias o científicas  han arrojado jugosos resultados. De todas maneras, es justo señalar que no por reseñable, estos ejemplos han llegado al debate franco y sincero.

Los casos de Juan Gualberto Gómez y Martín Morúa Delgado son ejemplos de cómo incluso los mismos exponentes de la raza negra se oponían, en momentos muy puntuales, a cualquier acto que ellos mismos calificaron de segregación, aunque a la larga fuera en detrimento de su propia minoría. Son ellos las cabeceras de la no auto-segregación.

Ambos fueron conocedores del sentir cubano y partícipes activos de la elaboración de eso que hoy conocemos también como lo cubano. Gómez porque desde su asimilación de la cultura y religiosidad occidental (catolicismo) denostó los ritos y prácticas afrocubanos. Pero también se opuso a que se dictara ley sobre la relación que debía primar entre Estado e Iglesia.

Por su parte Morúa Delgado, con su famosa enmienda evitó para la raza negra la mancha que algunos racistas blancos buscaban endilgarle. Se opuso firmemente a la existencia de un partido político, exclusivamente por motivos de raza (recordar el Partido de los Independientes de Color, 1912). Vilipendiado casi de por vida, Morúa se opuso al acto segregacionista que vendría de las propias manos que reclamaban un acto de justicia.

De todas maneras, por vertientes diferentes ambos pensadores reclamaban para los cubanos la implementación del principio martiano de respeto al pensar del otro.

Llegado el siglo XXI, Cuba, socialista y solidaria para con los otros, pero la misma y diferente a las postales de ron Mulata, Habana Club y las cándidas muchachas que animan la 5ta avenida en busca de amores furtivos, se muestra reacia a dejarse tocar las llagas. Sabido es que para el actual poder cubano `el racismo´ no existe en Cuba y es obra del pasado. En cambio cada vez los estudios sociales y culturales se acercan con mayor precisión al costado lacerante de la discriminación racial.

Si no cómo explicar los cargos señalados de dedo para ciertos nombramientos políticos como Pedro Ross Leal, Esteban Lazo Hernández y Salvador Valdés Mesa en un acto desesperado por matizar la coloratura del Comité Central y sus predios. En el caso de Ross Leal indica la desacertada idea de tal capricho antidemocrático, lo que convierte al mismo promovido en blanco de todas las burlas y en el más perjudicado con tal promoción.

El académico norteamericano Cornel West, en su ponencia “Las nuevas políticas culturales de la diferencia” propone una reordenación del trabajo cultural en el mudo “negro”, partiendo de raza, clase, orientación sexual y otras.  Según West hay tres retos básicos, que son: el intelectual, el existencial y el político. Pero estos retos se funden en Cuba bajo la maquinaria totalitarista más cruda, a saber, cero asociaciones. La única independencia practicable es aquella que apunte hacia el enemigo ancestral: el imperio Yanqui. Por tanto, ni Liga Gay, ni Evangélicos Independientes ni intelectuales negros merodeando estas u otras asociaciones alternativas.

No se aplica en Cuba una Nueva Política Cultural de la Diferencia, como lo dibuja el mapa ensayístico del mencionado Wets. Tampoco existe para el Estado un Trabajador cultural por la diferencia, pues su lenguaje se mueve hacia el policía cultural que le ordena qué promover y qué no.

Los más recientes casos se han dado en cómo asumió la crítica dos géneros que aunque bastante cercanos son notablemente diferentes y son los del Rap y el Hip-Hop. En el primero la criollización y el aplatanamiento dieron lugar a temas musicales que iban desde los puramente ecológicos hasta la ramplonería política de Tribuna Antiimperialista. En cambio el Hip-Hop se consumió casi todo en inglés, por lo que palabrotas y obscenidades aparte dejó pasar por debajo de la manga acusaciones de racismo y la defensoría de los más elementales derechos del ser humano. Pero la crítica, esa que tenemos y que nos falta, por inoperante, no advirtió media señal.

El Nuevo Trabajador Cultural por la Diferencia (y en Cuba los hay de ojos abiertos), aunque con la mordaza a tres nudos, advertirá con facilidad que en el componente negro de la represión están las dicotomías cubanas del oriental que intenta apoderarse o simplemente acercarse a La Habana y el inspector que lo persigue, el joven negro que desea instalarse tras la barra de un hotel de turismo y su semejante blanco o con dinero e influencias (o ambas) que le arrebata la plaza vacante; el vigilante que otea los bancos del parque y busca el rostro de ébano para exigir la correspondiente documentación.

En el otro extremo está la simplificación de ver a los negros como gente de éxito sólo cuando son deportistas, músicos o los más eficaces personajes negativos de las telenovelas, policíacos y otros (chulos, mafiosos y estafadores).

La picaresca ha tomado a los negros en los últimos cincuenta años como los Lazarillos de Tormes del Socialismo.

El agua sucia del problema negro no ha pasado aún, Cuba necesita una barca que nos lleve a todos. El racismo, velado o no, es una prueba difícil, y los negros, por serlo, tendrán que sortearla dos veces.

La savia de varios colores

©: José Antonio Fornaris.

Entrara a una cuartería en cuba es como entrara al tercer circulo del infierno de Dantes. En una misma habitación que es a la vez dormitorio, cocina, comedor y sala, “viven”, en brutal hacinamiento varias personas.

Estas cuarterías, ciudadelas o solares, como se les conoce en la isla, están siempre ubicadas en inmuebles en pésimo estado constructivo, con servicio sanitarios, si es que así se les puede llamar, colectivos y diseminadas por las zonas más densamente poblada de las ciudades. En el municipio 10 de Octubre en la Habana, existen cerca de Mil de esas ciudadelas. En su momento, cuando aún eran lugares con regulares condiciones para habitar, el propio Fidel Castro las califico de infernales.

Y en esos lugares, al igual que los llamados barrios insalubres, la mayoría de los que habitan son negros. Y negros son también, aunque el estado no publica estadísticas al respecto – pero es una situación conocida por todos los cubanos- la gran mayoría de las muchas miles de personas que están en la cárcel por delitos comunes.

Hoy la población de cuba esta constituida mayormente – los datos exactos se desconocen porque aún no han sido publicados los datos del censo de población y vivienda realizado en septiembre del 2002 – por negros y mestizos, sin embargo son minorías dentro del aparato del estado, gobierno o partido comunista (en el poder), es decir,  dentro de la nomenclatura que rige los destinos del país.

Tampoco se les ve mucho como actores de cine, el teatro o la televisión, tampoco son presentadores o animadores de programas denominados estelares dentro de la televisión. En la televisión o en el cine realizado en la isla, los roles que desempeñan casi siempre son los de esclavos, delincuentes o personas poco significativas dentro de la escala social.

El negro ciertamente esta muy presente dentro del mundo del deporte, pero esto es fundamentalmente por sus características naturales de fuerza física, también su participación es mayoritaria en la llamada música popular y en el folklor en general, pero su presencia es pobre en lo que puede ser denominada la intelectualidad cubana.

El articulo 43 de la Constitución de cuba establece que todos los ciudadanos “ tienen acceso, según meritos y capacidades, a todos los cargos y empleos del estado, de la administración pública y de la producción y prestación de servicios ”. Pero como el estado en cuba es omnímodo, él es quien decide cuando es que se tiene meritos y capacidades.

La carta magna tambien especifica que la discriminación de cualquier tipo incluida la racial, esta proscrita y es sancionada por la ley. Sin embargo, a diario puede verse a la policia deteniendo a los negros, sobre todo a los jóvenes, pidiendoles identificación  y practicandoles registros, a veces corporales, en plena vía publica, por el simpe hecho de circular con un paquete o caminar por zonas donde hay afluencia de turistas.

Las ultimas tres personas fusiladas en cuba, el 10 de Abril del 2003, fueron tres hombre negros de 22, 31 y 40 años de edad, en un proceso que duro solo ocho días desde el momento de su detención hasta que fueron muertos. El delito cometido por ellos, donde no hubo nadie herido o muerto, fue secuestrar una pequeña embarcación de pasajeros con el fin de trasladarse hacia Estados Unidos de América.

La situación del negro en cuba parece ser un permanente circulo vicioso, si bien en teoría todos somos iguales, y de hay se desprende que todos tenemos iguales oportunidades, el negro sigue viviendo, en muchos casos, en lugares que tienen el equivalente a matarte diariamente, a ser atropellado y pisoteado día a día por la sociedad, en tal caso lo logico es sentirse atacado y en relación a eso se responde.

No se puede pensar en la no existencia de racismo mientras que los descendientes de los ultimos que fueron esclavos continuen domiciliados en sitios que, en algunos casos, incluso tienen peores condiciones de habitad que en los barracones donde eran mantenidos a la fuerza sus ancestros.

En cuba hay racismo, aunque en teoria se afirme lo contrario, es un racismo que la practica diaria demuestra porque muchos han desarrollado el estereotipo de ver al negros como sinonimo de delincuencia. El accionar de la policia es una muestra inequivoca de ello.

La solución tiene que partir del reconocimiento del problema, y a partir de ahí todos los estratos de la sociedad participar en su solución. La participación tiene que ser de negros, mestizos y blancos que son los colores que forman la sabia de nuestra población.

¿Dónde están los negros?

©: Luis Cino

LA HABANA, Cuba - Dicen que en Cuba no hay racismo. El socialismo lo eliminó de un plumazo. Es un problema resuelto. Otro de los logros de la revolución.

Ese es un asunto que no se discute. Menos aún entre cubanos blancos. Un escobazo ocultó bajo la cama el polvo que había en el piso. A buen recaudo de las miradas indiscretas.

Desde la Independencia, los cubanos nos hemos negado testarudamente a aceptar la existencia del problema racial. También bajo la cama fueron a parar los casi tres mil negros masacrados en 1912. Allí ya habían ocultado el cadáver de un inconveniente general mambí que casualmente era negro, Quintín Banderas.

En la bola negra que alguien impuso a Fulgencio Batista para vetar su ingreso al Miramar Yacht Club, más que su origen de clase y su ilegitimidad como presidente de facto, pesó el color de su piel. La tez rubicunda del falso Mesías que lo derrocó pareció una bendición del cielo a la burguesía criolla. Al triunfo de la revolución, exclusivos playas y hoteles segregados fueron eliminados. Nicolás Guillén cantaba en su poema Tengo:

Tengo, vamos a ver

Que siendo un negro

Nadie me puede detener

A la puerta de un dancing o de un bar.

En los primeros años era inconcebible que un negro fuera desafecto al régimen revolucionario. ¿Cómo era posible semejante abominación?La revolución había "bajado a los negros de los árboles y les había cortado la cola". Así, como lo oyen. La frase, paternalistamente cruel e intrínsecamente racista, se repitió hasta la saciedad. No se sabe quién la acuñó. No fue el Comandante en Jefe. No por anónima dejó de ser reiterada, como si para los negros no existieran opciones que no pasaran por el marxismo leninismo.

¿Les digo la verdad? En Cuba, la discriminación racial no se acabó.

Pregunte a los negros si no lo cree.

El racismo siempre ha estado prendido a la vida cubana. Como una mala hierba. Bien arraigado en los prejuicios. Acuñado en estereotipos comunes del imaginario colectivo. Los negros sólo sirven para la música y los deportes. Fuera de ahí, búsquelos en juergas, borracheras y rumbantelas. Son vagos, escandalosos, incompetentes y ladrones. Además del deporte y la música, para algo tenían que servir. Hay toda una mitología sexual en torno a ellos. Las negras son calientes. Los negros son desmesurados atletas eróticos.

De la famosa película Fresa y Chocolate trascribo un bocadillo que no tiene desperdicio. Lo dice Diego, el protagonista gay, a David. Escuchando a María Callas, toman té hindú en tazas de porcelana de Cebres que una vez pertenecieron a la familia Loynaz del Castillo: "¿Racista yo? ¡Niño! Yo sé muy bien lo que vale un negro. Pero no son para tomar té. Es una lástima. Das un pestañazo y zas, desapareció el negro y la porcelana de Cebres".

Elementos de origen africano han devenido en símbolos de la nacionalidad: la música, los bailes, expresiones del habla popular, los cultos sincréticos. Los jerarcas culturales descubrieron el filón. Para ellos, los negros eran poco más que folklore y brujería. Ahora los convirtieron en carnada para atraer turistas. Sus dólares salvarían al comunismo cubano. Para ello, inventaron los diplobabalaos, los collares de santería sin aché y las letras del año de utilería de la Asociación Cultural Yoruba. Negros y mulatos conforman, según cifras oficiales, el 63% de la población cubana. Los no blancos pueden ser muchos más. En el censo nacional de población, a los cubanos les es posible escoger su raza. Los que no tienen pronunciados rasgos negroides suelen declararse blancos.

El abigarrado mestizaje cubano crea una amplia categoría intermedia de personas que no son blancas ni negras. "Pasan por blancos". Su identidad racial neutralizada promueve la discriminación a la vez que niega su existencia.

En la Cuba para turistas, apartando los ojos del escenario y la pista de baile, uno pudiera acabar preguntándose donde están los negros. No los busque en los puestos vinculados al turismo o a las corporaciones con capital extranjero. En ellos se exige "buena presencia", al parecer, casi según los patrones hollywoodenses de los años 40.

Tampoco están en las altas esferas de poder. El 85 % de los miembros del Politburó son blancos. Entre los demás dirigentes del Estado y el partido único los negros y mulatos se pueden contar con los dedos. Son las excepciones que confirman la regla. En el cine y la televisión, raramente los negros son protagonistas. Ellos tienen reservados los papeles de esclavos.

Sin embargo, son la mayoría de la población penal en las más de 200 prisiones diseminadas por el país. Históricamente, ha sido un aberrante círculo vicioso. Los negros han sido relegados. Les han negado oportunidades. Las estrategias de supervivencia de los más desafortunados han sido interpretadas como pruebas adicionales de su pretendida inferioridad. Se creó el axioma de su supuesta propensión a delinquir.

Despiertan la suspicacia de las rondas policiales. Son las principales víctimas de redadas y operativos de la PNR. "Es como si no hubiera jineteras blancas. Como si los blancos no robaran ni fumaran marihuana", me dijo un desolado amigo rasta de Mantilla que ha optado por encerrarse en su casa a oír reggae. El sabe de registros en la vía pública, de calabozos y de actas de peligrosidad.

En Cuba, no hable con los blancos (o los que lo parezcan) de discriminación racial. Los hará sentir incómodos. Le dirán que el racismo no es un problema aquí. No faltará quien le diga que hablar de eso trae divisiones que sólo benefician al enemigo imperialista. Si quiere saber, recorra las calles habaneras. Hágalo sin ideas preconcebidas ni aires de solidaridad tercermundista. Siéntese en la esquina, entre en los solares. Tal vez así descubra donde están los negros.

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